La cocina de Carmen es “abierta”, donde se puede ver el movimiento del chef y todo el equipo de consineros, ofreciendo a clientes un vistazo de la elaboración de los platos. El comedor de Carmen tiene una vista privilegieda para nuestros comenzales, un concepto que permite al comensal participar en el acción de la cocina y que en un viernes es un show como nunca se había visto.
La marquesina es el ambiente más formal de Carmen. Un salón cubierto en vidrio con solo cinco mesas, que demuestra una elegancia sencilla. Las sillas de diseño “thonet” de los años ’50 agregan un toque informal, mientras las paredes sobrias y mesas con mantel blanco y toda su cristalería llama a lo clásico y lo sofisticado.
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